Los Reyes extasiaron otro año más a los vecinos de La Zubia

Los Reyes extasiaron otro año más a los vecinos de La Zubia
  • Ilusionados, extasiados y asombrados. Los niños de La Zubia, ajenos a la amenaza de lluvia y al frío que entró con fuerza desde Sierra Nevada, no podían quitar los ojos de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Sus Majestades, desde sus carrozas y acompañados por pajes, pastorcitos y demás propuestas infantiles, les miraban sonrientes mientras lanzaban caramelos. "¿Pero son los Reyes Magos de verdad?, preguntaba un jovencísimo rubio de unos cinco años. "Pues claro", aseguró otro de edad similar. "Aquí no van a echar caramelos", avisa una mamá. "Pues entonces mejor bajamos por la calle", responde una niña. Los caramelos y la lluvia, que empezó a caer con intensidad sobre las seis y media fueron el primer tema de conversación, seguido de la visita de sus Majestades, pajes y demás acompañantes. Aunque terminó lloviendo con fuerza, los miembros de la comitiva afirman que ni se enteraron de la emoción; y el resto, casi tampoco.

Los zancudos encabezaron la comitiva, acompañados por los tragafuegos y algún payaso, así como los miembros de la Policía Local y de Protección Civil junto a los jóvenes de la Casa de la Juventud y los vecinos de las asociaciones de vecinos de los barrios de San Antonio, San Pedro, la Cañada de los Priscos y el Secanillo. Entre todos convirtieron otro año más la fiesta de los Reyes en la noche mágica que siempre ha sido. Los Magos y su séquito iniciaron su recorrido pasadas las cinco y media desde la Nave Cepisa hacia el Camino Forestal para continuar por el barrio de San Pedro, pasando por la calle García Lorca, la Casa Pintá y Fernando de los Ríos, hasta llegaral Parque de la Encina. La comitiva llegó cargada con más de 1.500 kilos de caramelos, que como siempre, se convirtieron en el objetivo de los vecinos, sin distinción de edad.