La Zubia reivindica la esencia de sus Fiestas de la Simpatía

La Zubia reivindica la esencia de sus Fiestas de la Simpatía

Cumplen 63 años en el barrio de San Pedro

R. I.La Zubia

El barrio de San Pedro de La Zubia es un lugar abierto y tolerante, generoso, y un rincón de tradiciones. Algunas se mantienen y otras hay que recuperarlas, como ha ocurrido este año con la Romería de San Pedro. «Todo lleno de luces, de olores, de costumbres, de alegría, de buena gente noble, hospitalaria y trabajadora», dicen desde el Ayuntamiento.

Estas «maravillosas» Fiestas de la Simpatía cumplen 63 años. En 1956, a un grupo de vecinos de este barrio, en su mayoría alpargateros de profesión, se le ocurrió la idea de celebrar los festejos en honor al apóstol. La mayoría de aquellos vecinos ya no están, «pero seguro que desde el cielo se hallarán muy contentos y orgullosos al ver la dimensión y solera que ha tomado este evento».

Como homenaje, el consistorio zubiense recuerda a los fundadores: Manolo Castillo, Pepe Salmerón, José Campos, El Niño de la Juana, José Montes Morales, Pepe Marín, y cómo no, los hermanos Vázquez del Rey, que fueron los que compraron y donaron la imagen del apóstol que hoy habita en esta ermita del siglo XVIII.

Hace seis décadas, los niños de entonces preparaban las fiestas. Conchita 'Calientes' y Matilde 'La de Manolico Vargas y Elisa', entre otras mujeres, ponía a los niños a limpiar los cacharros de la ermita con limón y «arenilla» para que relucieran en todo su esplendor el día de la procesión.

Cuentan los mayores que, un par de días antes del inicio de las fiestas, se colocaban unos arcos engalanados con gayombas entre las fachadas de las casas de Salvador Prados 'Regaera' y Antonio Puertas 'Carbonero'. Al ver el arco es cuando realmente habían llegado las fiestas de San Pedro. Eran tiempos de serenatas y muchachos con sus amigas y novias. De carreras de cintas bordadas por las jóvenes del barrio. «Fue la época de cucañas colgadas de una cuerda, de carreras de sacos y diversión infinita», rememora el equipo de gobierno.

«Estamos en el barrio más castizo de La Zubia, con las fiestas de la Simpatía, donde la gente se divierte, donde las penas se olvidan y donde nos hermanamos o nos ennoviamos, y donde brota por todos los rincones la alegría», relatan a modo de tributo.