Cuando la casa se convierte en el cole
Profesoras como Azucena dan clases a alumnos enfermos o convalecientes que no pueden salir de casa
Jorge Pastor
Son las doce menos cuarto en La Zubia. La sirena del IES Trevenque suena 'a retreta'. Acaba el recreo. Los chaveas, unos ochocientos, apuran el bocata y vuelven desordenadamente al tajo. Hoy ha faltado Luis. Desde que comenzó el curso no ha podido acudir a clase. Luis estĆ” malito. Padece una enfermedad que le impide asistir a la escuela. Una enfermedad que, sin embargo, no estĆ” siendo un obstĆ”culo para que estudie las mismas asignaturas que sus compaƱeros y que tenga que trabajar, dĆa a dĆa, igual que sus compaƱeros. La 'pequeƱa' diferencia es que Luis no puede acudir al aula, como desearĆa con todas las fuerzas del mundo, sino que es el aula quien tiene que acudir a Ć©l. A su casa. A su habitación. A su escritorio.
Su profesora se llama Azucena GonzĆ”lez Lara, una de los seis docentes adscritos al Programa de Atención Domiciliaria de la Delegación de Educación en Granada. Ā«Cuando te enfrentas por primera vez a una intervención, no puedes perder ni un segundo en afligirte, sino que el grado de implicación tiene que ser el mĆ”ximo desde el primer instante y siempre transmitiendo la mayor positividadĀ», refiere Azucena, que este aƱo tiene cinco alumnos a su cargo, la mayorĆa pacientes oncológicos o con algĆŗn tipo de trastorno mental que requieren prolongados tratamientos e incluso periodos de hospitalización.
Azucena, especialista en Educación Infantil y PsicopedagogĆa, subraya que mĆ”s allĆ” de la capacidad para transmitir conocimientos y seguir la programación que marcan los responsables de cada asignatura desde el centro, la clave estĆ” en infundir un estado emocional favorable al chiquillo y a las familias, Ā«que te abren las puertas de su vivienda, pero tambiĆ©n las puertas de su intimidadĀ». Ā«Creas unos vĆnculos muy fuertes, vives emociones que te curten no sólo como profesional, sino tambiĆ©n como persona y te das cuenta de que, en efecto, lo mĆ”s importante en la vida es la salud, la tuya y la de los tuyosĀ», dice Azucena. Ā«Hay que tener empatĆa, ponerte en el lugar del otro, escucharle, mirarle a los ojos y si es necesario, cogerle la mano y darle un abrazoĀ».
Los sentimientos -y la capacidad de controlarlos- son claves para lograr algo tan importante como cumplir objetivos acadĆ©micos y para cuando, llegado el momento de la recuperación, la reincorporación al mundo real se realice de la forma mĆ”s normalizada que sea posible. Ā«Por eso, antes de abrir los libros, es importante conocer al chico... sus gustos, sus preferencias, sus aficionesĀ». Y tambiĆ©n estar preparados para vivir momentos con una fuerte carga emotiva. Ā«Algunas veces -explica Azucena- tienes que dar clase con geles y con mascarillas para no transmitir bacterias o virus a chavales que padecen algĆŗn tipo de inmunodepresiónĀ». TambiĆ©n es un refuerzo importante que reciban el apoyo y los mensajes de sus amigos. Ā«Los crĆos son solidarios; no pierden el contactoĀ».
No perder comba
La meta es, por tanto, que el alumno no pierda comba y, por eso, se le pide a los profesores, a los que imparten las diferentes materias y que serĆ”n los encargados de calificar el rendimiento del 'ausente', que adapten los ritmos para la consecución de unos mĆnimos. ĀæQuĆ© Azucena ve que Luis puede dar un poco mĆ”s? Pues asĆ se abordarĆ” en el siguiente encuentro en el instituto con el profesorado. Azucena tiene un dominio generalizado de todas las unidades temĆ”ticas que se van abordando trimestre tras trimestre aunque, como ella misma confiesa, no duda en consultar con cada uno de los especialistas aquellos asuntos mĆ”s enrevesados. Azucena se dedica bĆ”sicamente a supervisar las tareas, mientras que la corrección de los exĆ”menes compete a cada uno de los docentes.
Ā«Con Luis me veo dos horas los lunes y los miĆ©rcoles, de las doce del mediodĆa hasta las dos de la tarde; le explico la lección que corresponda, le organizo los ejercicios que tiene que hacer y me pregunta todas las dudas que le surjanĀ», explica Azucena, quien profundiza mucho mĆ”s en transversales como las MatemĆ”ticas, la Lengua o la GeografĆa. Todos los avances quedan fielmente reflejados en su tableta, donde tiene un dietario organizado por fechas. Un registro de enorme importancia porque, en cualquier momento, Ā«te pueden llamar para informarte de que hay un ingreso y, a partir de entonces, con los informes que aparecen en ese expediente, la intervención depende del Programa de Atención Hospitalaria, que tambiĆ©n cuenta con seis docentesĀ».
RocĆo es la madre de Luis. Recibe a Azucena con una sonrisa y un abrazo. Ā«Para nosotros contar con este apoyo es lo mĆ”ximo, ya que permite que nuestro hijo continĆŗe con sus estudios aunque, lamentablemente, lleve desde el final del pasado curso y el principio de Ć©ste sin acudir al institutoĀ», dice RocĆo, muy esperanzada en los avances de Luis y tambiĆ©n muy contenta por el ocho en MatemĆ”ticas que trae Azucena en su cartera. Un notable con el valor de un sobresaliente teniendo en cuenta las circunstancias de Luis. Ā«Este aƱo, con Azucena ayudĆ”ndonos desde el principio, el arranque estĆ” siendo bueno; se observa perfectamente en las notas y en la motivación de LuisĀ». Ā«Azucena -prosigue- es muy agradable, muy cariƱosa, tiene mucha mano izquierda; lo mejor que nos ha pasadoĀ». Ā«Ella habla con nosotros, nos da algunas pautas sobre cómo debe trabajar Luis, pero sobre todo estĆ” encima de Luis, que sabe lo que tiene que hacer y que cada vez es mĆ”s autónomoĀ».
Recursos
El Programa de Atención Domiciliaria, coordinado por Enrique Moratalla y tutelado por el Ć”rea de Organización Educativa de la Delegación de Educación, pone al servicio de los centros y familias los recursos para que exista una continuidad en el proceso educativo. Surge de la necesidad de compensar desigualdades por motivos de salud en alumnos que, por prescripción mĆ©dica, deben pasar largos periodos en su casa -al menos un mes- por la patologĆa que padecen o por la convalecencia obligatoria que se deriva de ella. 'Si no puedes venir a la escuela, nosotros te la llevamos'. Ćse es el lema.