Fernando Villada defiende en Noches con Historia la puesta en valor del patrimonio

Fernando Villada defiende en Noches con Historia la puesta en valor del patrimonio

El arqueólogo de la Ciudad Autónoma de Ceuta reconoce que la publicidad que dan los bienes culturales es impagable

INMA SÁNCHEZLa Zubia

El arqueólogo Fernando Villada contó en el exterior de los Baños Árabes el trabajo que se ha llevado a cabo en Ceuta para cuidar y poner en valor su patrimonio. Fue la tercera entrega de Noches con Historia, una iniciativa del CEI Alzawiya para que los expertos cuenten los modelos en los que trabajan. Las charlas están amenizadas con interpretaciones de la violinista Clara Pedregosa, concertino de la Orquesta Joven de Andalucía e Israel Ruiz, a la viola. Los jóvenes sorprendieron con el Invierno de Vivaldi, Oblivion de Astor Piazzolla y Recuerdos de la Alhambra de Francisco Tárrega, entre otras. Arte por todos lados.

El arqueólogo insistió en que el patrimonio te permite llegar a una serie de sitios, que de otra manera sería imposible. Recordó que medios de comunicación internacionales se hicieron eco de los trabajos realizados y «han hecho una publicidad, que sería impagable». Villada intentó aclarar las peculiaridades de la Ciudad Autónoma. Habló sobre la alta densidad de población de la también llamada ‘Bella desconocida’, que destaca también por vivir grandes movimientos migratorios. «Los que vivimos al sur del sur lo vivimos en directo», declaró. Y recordó la alta tasa de desempleo, existente, «la más alta de la Unión Europea». Aprovechó para aclarar la versión que la serie El príncipe, recientemente emitida en la televisión da de la ciudad. «Es falsa. La realidad de Ceuta es más compleja».

Habló de la falta de movilidad, de la insularidad, ya que hay que coger un barco para moverse o hacer los kilómetros correspondientes en coche. A ello se suma la multiculturalidad, una extrema mezcla de culturas y tradiciones, que la sitúa, matiza, «un poco en la calle de atrás del mundo». Una relevante situación estratégica que ha generado en la ciudad una inmensa cantidad de patrimonio. Contó que Ceuta significa ‘siete hermanos’, un número que al arqueólogo le resulta evocador, de ahí que centrara su alocución en los siete ejemplos de patrimonio en los que ha participado. Uno de ellos es el yacimiento de la catedral, que antes fue mezquita y antes iglesia, encontrado en 2004. Se hallaron restos de una calle fechados en el siglo VII a. C. de la época fenicia, considerados como unos de los más importantes de España. Según Villada los trabajos han supuesto la datación del primer poblamiento estable del istmo ceutí al estar fechados en una época de la que no se tenían referencias. Recuperaron materiales, restos de fauna y se logró «que los vecinos se interesaran en el día a día en los trabajos que se hicieron».

«Que los perros meen encima de nuestros muertos»

Una pasarela elevada, como un puente sobre el tiempo, sobrevuela la necrópolis que descansa en el corazón del Museo de la Basílica. Allí se encontró un sarcófago; y tras excavar el edificio de planta aparecieron 178 enterramientos. Se hizo una actuación en los años 86-87 del siglo XX y se olvidó. Pero «cuando lamenté que iban a permitir que los perros mearan encima de nuestros muertos, se removieron conciencias y se comprometieron».

Hubo dinero para hacer el Museo, pero no tanto para la museilización. «Jugamos con los visitantes para entretenerlos». No se construyeron pilares, para que nada toque los muros de la Basílica, que nada se apoye en ninguna pieza histórica.

Dos mil años de historia de Ceuta confluyen en la Puerta Califal, donde se aprecia la huella romana del siglo I. Se realizaron excavaciones desde el 2002 hasta el 2013, encontrándose piezas de la prehistoria. Se trabajó con ultrasonidos para distinguir los muros y se decidió que había que ponerlo en valor. En 2016 el conjunto monumental abrió al público. Y como destacó Villada las nuevas instalaciones incluyen el acceso privilegiado a nuevas áreas de las Murallas Reales que ofrecen una vista diferente desde el bello e imponente baluarte de la Coraza, frente a la bahía Sur.

Baños Árabes de Ceuta

Los Baños árabes de Ceuta datados en los siglos XII-XIII d. C. están compuestos por cuatro estancias, paralelas dos a dos, que en conjunto presentan una forma rectangular, con sus lados mayores orientados en dirección norte-sur. Están situados en la zona de la Almina y fueron descubiertos casualmente, a principios de la década de los setenta del siglo pasado, cuando al derribar unas viviendas quedaron visibles una serie de bóvedas.

Se refirió, además, a los únicos restos de la antigua ciudad mariní de al-Mansura, conocida popularmente como las murallas merinidas, situadas justo a las afueras de la ciudad. Y de la biblioteca pública construida en la Huerta de Rufino, con restos de la Ceuta Medieval. Y de las Murallas Reales, «que han permitido que la ciudad se vea a sí misma de otra manera». De la actuación llevada a cabo en el yacimiento ubicado al lado de la Catedral, Villada explicó que fue pequeña, no tuvo un gran coste, pero permitió que se preservaran unos restos muy relevantes. El ‘arqueólogo del pueblo’, como se define a sí mismo, insistió en que se usen los elementos patrimoniales «porque salen rentables».