Antonio Molina Vargas, toda una vida dedicada al deporte

Antonio Molina Vargas, toda una vida dedicada al deporte
  • Apasionado por el deporte empezó a entrenar en el Club Blat Zubia, una asociación deportiva y cultural de los años 80 del siglo pasado en la que se practicaba atletismo y montañismo, y que llegó a presidir.

El actual técnico de Deportes del Ayuntamiento de La Zubia, ha sido testigo de los inicios del deporte en su pueblo, con la creación de las escuelas municipales y de la figura del coordinador, a través de la Junta y el Ayuntamiento. Antonio Molina Vargas (La Zubia 1958), también conocido como Fonta, inició el primer proyecto creado en 1985. Ubicadas entonces en el parque de Las Marinas, Fonta se encargaba de la coordinación de las escuelas deportivas, que hoy ofrece 18 modalidades y a las que acuden 1200 alumnos y trabajan 60 técnicos. Fue monitor de la escuela de atletismo y montañismo, que incluía senderismo, excursiones, campamentos y que durante 30 años organizó la Marcha Mixta, recuperada tras un parón de seis años por la Asociación Al Borde de lo Inconcebible.

Talento y disciplina

Empezó pronto a practicar atletismo y, cuando detectó que no podía compaginar la competición con entrenar, optó por el entrenamiento. En una de las competiciones decidió dejarlo «porque si quieres ser competitivo y tienes exigencia, hay que rendir». Admite que le motiva más entrenar a los niños y que le da «mucha satisfacción verlos esforzarse y que logren sus objetivos». Tiene palabras de agradecimiento para Santiago Amaro, que fue edil de Deportes y promotor de una ingente y altruista labor «y que inició a mi hermano a mí y a otros en el mundo del atletismo». Con Amaro comenzaron a entregarse las becas deportivas en el año 2000, «nacidas para cuidar a los deportistas». La Zubia es de los pocos ayuntamientos colaboradores de la Fundación Andalucía Olímpica. En cuanto tomó la decisión de entrenar, asistió a cursos y se preparó para transmitir los conocimientos teóricos y prácticos necesarios.

Asegura que La Zubia ha despuntado en atletismo porque se ha trabajado mucho. Dice que al talento hay que sumarle la disciplina y el cuidado del cuerpo; y que el deporte precisa de mucho apoyo, «sobre todo en un país de fútbol, que empaña al resto de disciplinas». Molina preside el Club Deportivo de La Zubia de Atletismo y Escalada, con más de 300 niños inscritos. Su sueño es disponer de una pista de atletismo con velódromo, "ya que en el pueblo hay muy buenos ciclistas", explica.

Recuerda el famoso campamento de Semana Santa, al que asistían niños y mayores, que duró 22 años y con el que recorrieron la geografía andaluza. Los padres hacían de monitores, cocineros y se hacían turnos de trabajo. Llegaron a acudir unas cien personas. En una ocasión les nevó por la noche. Una familia se quedó aislada y tuvo que acudir la Guardia Civil. De esos recuerdos Antonio Molina se queda con el altruismo, uno de los valores que defiende antes sus alumnos, junto a la humildad. No quiere olvidar al sinfín de deportistas que han destacado en los últimos años en el pueblo, como los atletas Francisco Sánchez, olímpico en Moscú, y Enrique Molina, que participó en dos olimpiadas. Miriam Espínola, Jorge Raso y Dolores Pulido; y los que prometen, como Ester Fernández, Diego Cano o Pablo Sánchez, entre otros.

La Zubia, referente en el atletismo nacional Mantiene que su pueblo ha sido referente en el atletismo nacional, con atletas olímpicos y otros que se han subido a podios en campeonatos de España, de Europa y del Mundo. Y que no es casualidad, "porque la casualidad no existe. Este deporte es fruto del esfuerzo, de continuos sacrificios y requiere años de entrenamiento». Insiste en que la «marca eres tú, que lo títulos son importantes pero circunstanciales, pero la marca, no»