Empeñados en nadar

Empeñados en nadar
  • El último día febrero cesó la actividad en la piscina municipal de La Zubia por discrepancias entre la empresa encargada de su gestión y el Ayuntamiento. Al día siguiente 22 chicos y chicas del Club Natación La Zubia estaban ya entrenando en la piscina de Ogíjares. "Claro que ha habido bajas; los grandes porque tienen que estudiar y no pueden perder tanto tiempo en desplazamientos y los pequeños porque el horario les viene peor", relata Iván Moreno, entrenador del club junto a Antonio José Luzón.

Pero los nadadores no son los únicos que están a la espera, ellos son solo la cabeza visible de los casi 800 usuarios que utilizaban la instalación, no solo para hacer

 deporte y ocio, sino también como terapia para distintas dolencias. Los 22 deportistas compitieron el 21 de abril en Churriana de la Vega y "todos volvieron con medallas", asegura Moreno. Se lo toman en serio, tanto los grandes como los más pequeños y, aunque están un poco a la expectativa hasta ver qué sucede con las instalaciones, confían en que se solucione pronto. El club acaba de constituirse de forma oficial y están con el papeleo para federarse, aunque llevaban tiempo entrenando o practicando natación en La Zubia. La cuota de los nadadores se utiliza ahora para el pago del alquiler de la piscina de Ogíjares y "gracias a que contamos con el apoyo de los padres, que los traen hasta aquí y de algunos patrocinadores, que costean las camisetas, seguimos en pie", explica Moreno. Con el propósito de seguir creciendo como club, poder volver a entrenar en la piscina y recuperar a los seis que no pueden acercarse hasta Ogíjares, continúan trabajando, porque interpretan que la situación es ?temporal?.

Montse García es madre de una de las nadadoras. Declara estar muy satisfecha con la labor que hacen los entrenadores y también espera que la situación se normalice, sobre todo para los deportistas y "porque la mayor parte de los padres practicábamos alguna modalidad en la piscina, que deseamos retomar".

Una piscina de primera

Inaugurada en abril de 2007, la piscina se construyó gracias a una subvención de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, que abonó el 50 por ciento del coste total, alrededor de 1,2 millones de euros. Del resto se hizo cargo el propio Ayuntamiento. Una piscina cubierta con techo telescópico de dos vasos que ofertaba actividades para todas las edades, además de aquaerobic, natación para la espalda y para embarazadas, entre otras modalidades. Un equipo de 19 personas se hacía cargo de la limpieza, coordinación, administración, mantenimiento y las clases. Aunque había fallos de construcción, como la caldera que gastaba más gasóleo de la cuenta, todo marchaba bien. El Consistorio reclamó a la Junta para que informara a la empresa constructora, que asumió los fallos y aseguraba tener intención de subsanarlos.

Pero este era un mal menor al lado de los desacuerdos entre el Ayuntamiento y la empresa adjudicataria y responsable, según contrato de concesión, de los gastos de explotación de la piscina. Según el concejal de Deportes, José Manuel Quesada, la empresa dejó de hacerse cargo de los gastos, y al final abandonó y el Ayuntamiento ha llegado a desembolsar más de 600.000 euros durante los primeros cuatro años de funcionamiento, una cantidad "insoportable para el municipio", explica. Ya hay firmas interesadas en la explotación de la piscina y la intención es adjudicarla a través de un concurso. El Ayuntamiento estudia demandar a la empresa responsable de la gestión y a la espera de ver qué sucede con la constructora, que está en suspensión de pagos. La intención del equipo de gobierno es darle pronto una solución y que la instalación esté cuanto antes en funcionamiento.