«La Zubia aporta paz a mi vida»

Ángela Muro, diva riojana en Granada./DIEGO LUZ
Ángela Muro, diva riojana en Granada. / DIEGO LUZ
Ángela Muro

La cantautora presenta ‘Cuentos chinos de La Habana’

EDUARDO TÉBARGranada

Del tango a la habanera. A través de ese periplo por Latinoamérica se presenta Ángela Muro en ‘Cuentos chinos de La Habana’. La intérprete y compositora ejerce de acogedora anfitriona para explicar su contenido. Afincada en La Zubia, comparte queso y vino de su tierra natal (La Rioja) mientras acaricia la guitarra española y entona, como quien canta sin querer en la ducha, con su poderosa voz. Grabó en directo en el estudio de Fernando Romero en Granada, los días 8 y 9 de septiembre de 2017. Como cuando Lone Star y Los Canarios maquillaban los discos con aplausos de invitados en la cabina, sólo que aquí los amigos estaban para ver y gozar. El cancionero preserva el encanto orgánico de las sonoridades antiguas. Y la sentimentalidad arrebatada de las letras que pervirtieron a nuestros abuelos.

«Nunca he estado en Cuba», confiesa sentada en el sofá. «Pero hay tres países que me han obsesionado toda mi vida: Cuba, Brasil y Argentina. He tenido siempre presentes sus músicas. La frase me salió sola: ‘Cuentos chinos de La Habana’. Pensé, ¿esto de dice o no? Fue una magia mental en mi cabeza hilando varias cosas. Por un lado, un chino cubano que conocí. Por otro, una película de Ricardo Darín en la que el personaje recortaba el cuento de un chino».

Ángela habla de los territorios que representan la reserva musical del planeta. «Y Perú. Y República Dominicana. Y México», agrega. «Son referencias muy potentes para los cantautores. Yo empecé versionando ‘Te recuerdo Amanda’, de Víctor Jara, los tangos de Gardel o los boleros de Machín. Con nueve años conocí a María Dolores Pradera en Logroño. Su imagen me impactó. Supe que quería convertirme en cantante. En mi segunda piel siempre han habitado esa Chavela Vargas o esa Chabuca Grandapero mezcladas con el jazz, el blues y el ‘canalleo’ de la generación de La Movida».

«Hay tres países que me han obsesionado toda mi vida: Cuba, Brasil y Argentina»

Los ‘Cuentos chinos de la Habana’ sedujeron en octubre a un Teatro Isabel La Católica lleno. Un repertorio también inspirado, en parte, en la lengua suelta del repentista habanero Alexis Díaz Pimienta. Otro que se quedó a vivir en la Andalucía oriental. Con todo, hasta sus sones y guajiras mantienen una perspectiva española. «Soy actriz, pero no pretendo disfrazarme con este disco», dribla. «Soy una cantautora que usa ritmos latinos. En trabajos anteriores aparecía un swing de Django Reinhardt o algo de samba y frevo. Aquí hay un mundo latino mestizado. Aunque con la huella de Ángela Muro».

La logroñesa cuenta con cuatro discos en tres décadas. Tres de ellos facturados en Granada. Después de quince años en La Zubia, la artista está totalmente integrada en el ambiente del municipio metropolitano. «Sí, sí, es mi República Zubiética», carcajea. «Debuté con Miguel Corral en el festival Poesía en El Laurel. Desde entonces llevamos más de una década juntos. En La Zubia comencé mi actividad docente como profesora de canto, en la Escuela de Música Clásica y Moderna. Es el sitio donde vivo, donde paseo con mis perros. A través de mi marido conocí el Camping Reina Isabel. Realmente estoy ligada a Granada desde hace casi treinta años».

«Debuté con Miguel Corral en el festival Poesía en El Laurel. Desde entonces llevamos más de una década juntos»

¿Qué le gusta y qué no le gusta de La Zubia a Ángela Muro? «He vivido en grandes ciudades como Madrid o Hamburgo. La Zubia me ha aportado un remanso de paz en un momento de mi vida en el que lo que necesito es justamente eso. Hay tesoros como la Vega y el monte de las Cumbres Verdes. Eso fascina. ¿Qué me disgusta? Cuando voy paseando y el agua que riega la Vega huele fatal. Desearía que esas aguas fueran limpias. ¡Pero el tomate de la Vega es exquisito!».

Ángela Muro rememora su idilio con las habas de la tierra. Eso nos traslada a su estreno en la capital nazarí, nada menos que con Sara Montiel, su valedora en aquella apariciones televisivas a finales de los ochenta. «Fue muy especial, durante el Corpus, en el Paseo de los Tristes». Venía con el desaparecido Jimmy Ríos, percusionista frecuente de Javier Krahe. «En la prueba de sonido se cayó al río desde doce metros. No se hizo nada porque era mimo». Como un torbellino, la Muro continúa contando historias mientras posa en la calle para una foto en el periódico. Insiste en figurar con su guitarra. Y el vino se evapora. Con Ángela el tiempo pasa en un suspiro.

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