urdidoras de solidaridad

La asociación Tejedoras de Sueños desató una ola de implicación en causas sociales en La Zubia en 2017

Tejedoras de Sueños como un encuentro de amigas./DIEGO LUZ
Tejedoras de Sueños como un encuentro de amigas. / DIEGO LUZ
EDUARDO TÉBARLa Zubia

No dan puntada sin hilo. Marilyn, Pastora, Fina, Carmen, Blanca, Cristina, Toñi… Todas ellas vecinas de La Zubia con una pasión compartida: tejer. Sobre todo croché y ganchillo. Alguna cose a dos agujas. En fin, todo vale. La urdimbre, el arte del encaje, la virtud artesana, o como lo queramos llamar, no es más que una herramienta para alcanzar logros mayores. Este colectivo, Tejedoras de Sueños, dota de credibilidad a su nombre. Y, en efecto, lo suyo son las metas hermosas. La asociación se constituyó en 2016. Es decir, antes de ayer. Poco tiempo, pero mucho recorrido. En apenas tres temporadas, el núcleo (ahora son doce las socias registradas) de mujeres se ha convertido en un potente dinamizador de causas loables en el municipio.

Todo comenzó de la manera más simple. Cinco amigas, vecinas de La Zubia, con un pasatiempo en común, como cualquier otro. Hoy, el grupo de Facebook activo con el nombre de ‘Asociación de Mujeres Artesanas Tejedoras de Sueños Granada’ supera los 5.000 miembros. Abundan los perfiles de Latinoamérica. Intercambian consejos, ideas y experiencias. Sin querer, han tendido lazos, han creado comunidad. Son tejedoras locales y universales.

Pero es que solo piensan en crecer. En estas tres temporadas, unas vinieron y otras se fueron. Sin embargo, consiguen fidelizar. «Nuestra pretensión es hacernos un grupo más numeroso y más participativo». Absorben como esponjas. ¿La clave? «Nos gusta reunirnos en un bar», admiten durante su reunión vespertina semanal en la Casa Pintá, donde disponen de una sala amplia cedida por el Ayuntamiento desde hace unos meses. Sugieren que el espacio resulta demasiado frío para ellas, rebosantes de afán por comunicar. «Preferimos estar más visibles. Es importante el contacto con la gente. Cuando nos juntamos en un bar, la gente se puede acercar y preguntarnos. Muchas mujeres nos han conocido de esa manera».

Contra el tópico

Una confesión retumba en el céntrico edificio zubiense: «Yo vengo de Córdoba. Entré en la cafetería, las vi reunidas, me acerqué con curiosidad. Y hasta hoy». Lo dice la mayor del clan. «Y nosotras estamos encantadas con ella», replican. Conclusión: «Volveremos a establecernos en un bar». «Nuestro hábitat es más a pie de calle, estar con la gente. Queremos incentivar y animar a los vecinos y vecinas para que vengan», añaden. Por cierto, ¿es esto del croché un quehacer atávico de la mujer? «No, no. Para nada. Nos encantaría romper con ese tópico. Mi hijo ya teje cosas increíbles», sale al paso Marilyn.

Intercambian bufandas por libros para presos de Albolote

Una de las claves para que el flujo funcione es la retroalimentación. «Aquí intercambiamos conocimientos. No es que demos clases de tejer gratis. No queremos ser competencia de profesionales que se dedican realmente eso. Por ejemplo, Cristina vino aquí sin saber tejer. Nosotras le facilitamos los puntos básicos. Una vez que aprendió lo elemental, fue ella quien nos enseña nosotras».

¿Y cuáles son los hitos de estas Tejedoras de Sueños? «El proyecto más ambicioso de cara a este año es el próximo árbol de Navidad. Aunque todavía no han quitado el de estas navidades, ya estamos empezando a tejer el siguiente. Va ser maravilloso. Espectacular». Y hay más. Durante esta singladura han derrochado entrega solidaria. Colgaron corazones en la calle contra la violencia machista; cada uno representaba a una víctima. Han intercambiado bufandas por libros para los presos de Albolote. Han permutado marcapáginas de flores por juguetes en Navidad. O cuellos por material artístico para los discapacitados de Docete Omnes. Su iniciativa no tiene fin.

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