Disparos, pelea y una colisión: la reconstrucción de los hechos en el auto judicial

Momento de la detención del presunto homicida./PEPE MARÍN
Momento de la detención del presunto homicida. / PEPE MARÍN

El 'Kiki' «cogió una mochila y salió huyendo a pie». Los agentes salieron tras él de la misma forma y al grito de: «¡Alto, Guardia Civil. Párate, párate!»

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGRANADA

La resolución judicial que atribuye ocho delitos al presunto asesino del guardia civil de La Zubia hace un relato pormenorizado de la acción criminal que derivó en la detención de Juan Antonio M. G., que se encuentra en situación de prisión provisional para garantizar que responda por sus actos ante la justicia. En su narración, el instructor señala que Arcos y otra guardia civil estaban prestando servicio de Seguridad Ciudadana aquella noche. Su turno era de 22.00 a 06.00 horas. Ambos iban uniformados, en su vehículo oficial y con sus armas reglamentarias. Fue sobre las 4.00 horas cuando se toparon con el 'Kiki'.

Los agentes circulaban desde la salida de la autovía Ronda Sur hacia la gasolinera BP que está ubicada en la rotonda de acceso a Huétor Vega. Arcos se percató entonces de una «maniobra sospechosa» de un Ford Escort blanco. El coche, que presuntamente había sido robado antes por el investigado, procedía de la carretera de Monachil. La patrulla decidió ir tras él y, ya en la travesía del municipio, «activaron los indicativos luminosos». Pero aquel coche, en lugar de parar, aceleró, «entrando a alta velocidad en la población».

Se inició entonces una persecución en la que los guardias civiles conminaron a el 'Kiki' a detenerse usando «el micrófono externo» del vehículo oficial. Pese a ello, este siguió «callejeando» hasta que en la calle Cartas, el Ford Escort «colisionó con otro vehículo que estaba estacionado». Ante ello, el único ocupante -luego identificado como el 'Kiki'- «cogió una mochila y salió huyendo a pie». Los agentes salieron tras él de la misma forma y al grito de: «¡Alto, Guardia Civil. Párate, párate!».

Disparos intimidatorios

Ante su negativa a obedecer a los agentes, Arcos efectuó «dos disparos intimidatorios al aire mientras el individuo entraba en la calle Tempranillo». A continuación, el guardia civil «sacó y armó su defensa extensible, que llevaba en la parte delantera derecha», momento en el que el 'Kiki' arrojó la mochila que llevaba al interior de una vivienda de la calle Da Juana.

«El mismo agente le dio indicaciones para que se tirara al suelo mientras su compañera como podía le sujetaba y su compañero lanzó un golpe a su pierna», continúa el relato recogido en el auto. El 'Kiki' consiguió zafarse de ellos y prosiguió la huida. «Comenzaron de nuevo la persecución, pero en unos metros a la agente se le cayó el portófono al suelo, lo que hizo que perdiera distancia respecto a su compañero y que hubiese perdido la perspectiva, pero se guiaba por las voces de ambos, encarando y cruzando dos zonas ajardinadas», continúa el auto.

Ese lugar se convirtió poco después en el escenario del crimen, pues presuntamente en esa zona el 'Kiki' «cogió el arma reglamentaria del agente, que presuntamente le había dado alcance». Hubo, según señala la resolución, «un forcejeo y breve pelea entre ambos», durante la que el investigado «disparó» el arma, «lo que motivó que el agente recibiera un impacto de bala en la zona del abdomen».

Al ver a Arcos caer al suelo y salir corriendo a aquel tipo, su compañera «desenfundó, montó su arma y salió hacia el individuo, que le llevaba unos 20 metros de distancia». La agente llegó a dar un tiro intimidatorio al aire al tiempo que le gritaba: «¡Alto!». En ese momento, el individuo «se giró hacia ella y presuntamente efectuó un disparo» hacia la agente, que realizó entonces un segundo disparo hacia el agresor. No le dio. La bala impactó en el parabrisas de un coche aparcado en la calle Pedro Jiménez.

Tras ello, el individuo huyó con el arma de Arcos hasta un cortijo, donde se cambió «parcialmente» de ropa y «se apoderó» de otro vehículo. A las 10.00 de la mañana fue detenido en un control policial. En la mochila de la que se desprendió, el 'Kiki' presuntamente llevaba un subfusil.

Todos los detalles de los hechos serán claves en el enjuiciamiento a la hora de determinar la culpabilidad del investigado, cuya defensa ejerce el letrado Manuel López Martínez. Al tratarse de un juicio con jurado por el delito de sangre cometido, se desarrollará en la Audiencia Provincial de Granada. De momento, para el juez, del atestado elaborado por la policía judicial de la Guardia Civil se desprende que existen «indicios bastantes de autoría».

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