Un ciclista recibirá 45.000 euros por caerle encima un árbol talado en Cumbres Verdes

El suceso ocurrió en 2013, en este paraje de La Zubia, muy frecuentado por los amantes del pedal./Ramón L. Pérez
El suceso ocurrió en 2013, en este paraje de La Zubia, muy frecuentado por los amantes del pedal. / Ramón L. Pérez

El TSJA confirma que el accidente, que ocurrió en un camino forestal, se debió a la falta de señalización

YENALIA HUERTASGranada

Manuel R.J. circulaba con su bicicleta de montaña el 21 de febrero de 2013 por un camino forestal de La Zubia, cerca de la urbanización de Cumbres Verdes, cuando un árbol le cayó encima. Había una tala y el impacto le ocasionó heridas de consideración –le tuvieron que poner cinco tornillos en el omóplato izquierdo– por las que reclamaba 45.167 euros a la Junta de Andalucía. La Justicia le ha dado la razón.

La sentencia, dictada por la Sala de Granada de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía,Ceuta y Melilla (TSJA), censura la falta de señalización correcta de la actuación que se llevaba a cabo, pues de haber sido adecuada hubiera evitado el acceso del deportista a esa zona.

El fallo, fechado el 29 de noviembre y que según fuentes del alto tribunal andaluz ya es firme, concluye que existió responsabilidad patrimonial de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, a la que condena a indemnizar a Manuel con la cantidad que solicitaba más los intereses generados.

Grupo Retén de Incendios

La resolución, a la que ha tenido acceso IDEAL, subraya que «es un hecho incontrovertido» que el deportista estuviera circulando aquel día por aquel camino, y que «como consecuencia de los trabajos desarrollados por el Grupo Retén de Incendios dependiente de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, un árbol se le precipitó encima y sus ramas le ocasionaron diversas lesiones».

La Sala rechaza que el hombre circulase por un cortafuegos tras analizar el expediente administrativo del caso. «Y aunque así fuera –añade– las fotografías (...) del expediente ponen de manifiesto que desde que termina el cortafuegos hasta el lugar del accidente había una distancia suficiente para concluir que si las labores de apeo de árboles hubieran estado adecuadamente señalizadas, el ciclista habría tenido suficiente margen de tiempo para evitar el accidente».

Tampoco considera probado el tribunal que el hombre fuese con su bicicleta «a gran velocidad». En este sentido, recuerda que ni los miembros del retén que aparecen en el atestado ni un peatón que ninguna relación tiene con las partes apuntaron ese extremo.

Sobre las labores de tala que se practicaban en la zona, el TSJA critica que se colocase «un tronco transversal» a modo de barrera. Con dicho tronco se limitaba parcialmente el tránsito de vehículos, pero no viene a ser «una señal idónea» precisamente. «En otras palabras, un tronco caído de un árbol no es una baliza oficial o jurídicamente permitida que advierta de un riesgo actual y cierto de labores de apeo de árboles en las inmediaciones», recalca la sentencia.

Aunque los miembros del retén consideraron «suficiente» aquel tronco de árbol porque evitaba el tránsito de vehículos, el tribunal pone de relieve que en realidad «no impedía que fuese atravesado por un peatón, motorista o un ciclista, tal y como ocurrió».

Es más, para el alto tribunal, tampoco era suficiente la colocación de un agente tras el árbol, «pues su ubicación no permite a un conductor disponer de distancia o tiempo de maniobra suficiente para evitar la caída del árbol».

Deficiente balizamiento

Otro aspecto que han tenido en cuenta los magistrados del alto tribunal es un detalle apuntado por la Policía Local, que informó al día siguiente del accidente de que «la única señal se hallaba a un kilómetro de distancia». Esto, refuerza, como admiten, su convicción de que hubo un «deficiente balizamiento» en la zona.

De este modo, la resolución concluye que «las labores que realizaba la administración demandada no estaban debidamente señalizadas, y que el hecho –no acreditado– de que el ciclista hubiera accedido por un cortafuegos resulta irrelevante, dada la distancia entre el final de dicha pista y el lugar del accidente».

Lesiones

En cuanto a las lesiones que presentaba el deportista, el fallo revela que hasta que fue operado estuvo sometido a tratamiento médico y fisioterápico, y que sólo cuando tras varios meses no se comprobó mejoría, fue cuando pasó por el quirófano. La intervención quirúrgica «reveló la verdadera entidad de la lesión padecida».

La resolución hace referencia a un informe que vincula las lesiones directamente con el accidente. Se trataba de un dictamen pericial elaborado por un doctor en Medicina y Cirugía, que determinó que «estaban plenamente ligadas» a aquella caída.

La Junta sostenía que la cantidad que reclamaba el deportista era «desproporcionada», pero el TSJA recuerda que la indemnización se ha calculado atendiendo al baremo establecido legalmente. El hombre presenta secuelas en el hombro que repercuten «sobre su capacidad funcional y laboral». No puede, por ejemplo, coger objetos cotidianos que se encuentren más elevados que su propio hombro. Por ello, «la cantidad reclamada –45.167,25 euros– no resulta irrazonable habida cuenta de las secuelas y limitaciones que padece el perjudicado.

Tras rebasar el tronco escuchó «gritos»,pero ya era tarde

La sentencia revela que el ciclista reclamó y, ante la falta de respuesta de la Junta –desestimación presunta–, acudió a la vía contenciosa. Según su recurso, el día del accidente «no existía ninguna señal de advertencia ni cintas de marcado que delimitasen el perímetro de trabajo» para evitar el paso de vehículos y personas mientras se talaba en aquella zona. Mientras pedaleaba sólo vio un tronco «tumbado» que no cerraba del todo el acceso, por lo que continuó la marcha y «tras rebasar el árbol escuchó gritos que indicaban que parase». No tuvo tiempo a reaccionar: le cayeron encima las ramas de un árbol que estaba siendo apeado en ese momento por los operarios de la Administración. De esto hace ahora cinco años. El hombre reclamaba tanto por los daños en su hombro como por los que sufrió su bici. La Junta, finalmente condenada, se oponía a tener que indemnizarle y censuraba su tardanza a la hora de reclamar, pues no lo hizo hasta el 3 de junio de 2014; esto es, más de un año después. Aparte, consideraba prescritos los daños de la bici.

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