«Si no es por la ayuda de ellos, mi pareja no estaría con vida en estos momentos»

El sargento Enrique y el guardia Jorge, junto a la pareja de la persona que salvaron. / Ramón L. Pérez

Dos guardias civiles salvan de morir por un paro cardiaco a un vecino de La Zubia, una historia en la frontera entre la vida y la muerte

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

La frontera entre la vida y la muerte es una línea muy delgada, demasiado fina. Pedro, nombre ficticio del protagonista de un caso real, estuvo a punto de atravesarla el lunes de madrugada pero gracias a la ayuda de tres personas hoy sigue convaleciente en una cama del hospital del Campus de la Salud recuperándose de forma favorable. Su pareja, Candelaria, se encontró ayer en el hospital con los dos guardias civiles, Enrique y Jorge, que le practicaron reanimación cardio pulmonar (RCP) en una calle de La Zubia mientras llegaba la ambulancia y mientras su cuerpo agonizaba. Los médicos le dijeron: «Si no le llegan a practicar esa RCP, hubiera muerto. Si no es por la ayuda de ellos, mi pareja no estaría con vida en estos momentos», admite.

Los dos guardias saludan calurosamente a Candelaria. Ella corresponde con un «gracias, muchas gracias por vuestro trabajo. Nunca tendré suficientes palabras para agradeceros lo que hicisteis». A Pedro lo encontraron a las cuatro de la madrugada en el interior de su coche, con la cabeza apoyada en el volante y en parada cardiorrespiratoria.

La pareja avisó a emergencias y solo tuvo tiempo de sacar a este hombre del coche. Los dos guardias, uno sargento y el otro se encuentra en prácticas, no tuvieron tiempo ni de apagar las luces del coche patrulla. Pusieron mano sobre mano a la altura del corazón y apretaban una vez, y dos y tres y cuatro... para después meterle aire con el boca a boca. «No reaccionaba y la situación resultaba muy estresante», apunta el sargento. De nuevo a la carga. Una mano sobre otra, y otra vez, una, dos, tres, cuatro... y aire por la boca. Nada, Pedro seguía sin reaccionar. La pareja se desesperaba observando la escena, los nervios la devoraban. El alumno en prácticas de la Guardia Civil volvía a la carga. Mano sobre mano y... nada. Otra vez, aire por la boca, un masaje, una, dos, tres y... Pedro dio señales de vida. «¡Sargento, reacciona»! Por fin.

«Aquella situación fue eterna. Estaba muy nerviosa y si me llego a encontrar sola no sé qué hubiera pasado», cuenta Candelaria. «Nosotros estuvimos en todo momento en contacto con un médico del servicio de emergencias que nos iba diciendo por teléfono los pasos que debíamos seguir», advierte Jorge, el guardia civil en prácticas.

«Eso no se olvida»

Enrique, el sargento, explica que entró en el instituto armado en el año 2001: «Desde entonces nunca había tenido una experiencia como esta. Marca mucho porque ves que le hemos podido salvar la vida a una persona y eso no se olvida». Este guardia civil granadino no habla de forma gratuita, anteriormente a su destino en La Zubia ha pasado por Madrid, Málaga, Toledo, Mérida... lleva muchos kilómetros a sus espaldas y muchos desencuentros con la parte más invisible de la sociedad, el mundillo delictivo. Los dos guardias no pudieron pasar a la habitación de Pedro por el estado convaleciente del paciente, pero la pareja se comprometió con ellos a visitarlos en el puesto de La Zubia cuando reciba el alta. «Mi pareja no sabe aún lo ocurrido porque lo mantienen bastante sedado, pero se recuperará e iremos al cuartel a daos las gracias. No todos los días se pasa por una situación como esta».

«Aquella situación se hizo eterna. Estaba muy nerviosa y si estoy sola no sé que hubiera hecho»«Quedaos con mi cara porque me tendréis que llevar preso», dijo uno de los arrestados

Candelaria vivió el primer sobresalto en La Zubia tras encontrarse con su pareja en aquella situación. Después, cuando ingresó al hospital le dijeron que Pedro venía con órganos vitales muy dañados y la esperanza de recuperarlo era muy lejana. Hoy todo ha cambiado. Él ya no está en la UCI ha pasado a planta. Así es la fina línea que separa la frontera entre la vida y la muerte.

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