Bancos. Ladrillo. Venta. Casas. Cuatro palabras que en la actualidad van acompañadas de crisis y reformas. Santiago Carbó Valverde, catedrático del departamento de Teoría e Historia Económica de la Facultad de Ciencias Económicas y y Empresariales de la Universidad de Granada (UGR), pronunció ayer la conferencia inaugural de la XI Semana de la Construcción y de la Innovación, que se celebra en la Escuela de Ingeniería de Edificación en la que se analiza la situación actual y qué se puede hacer. No son tiempos fáciles y aún queda camino por recorrer.
‘Perspectivas del mercado inmobiliario y de la construcción en España’ fue el título de la ponencia, y el catedrático de la UGR valoró que son negativas y persistentes. «El sector inmobiliario aún está haciendo su ajuste, por raro que parezca cuatro años después. En España los precios de la vivienda están aún bajando y queda bastante recorrido. El ajuste se está produciendo más lentamente que en otros países donde ha existido una burbuja inmobiliaria comparable. Si combinamos la experiencia histórica con la magnitud de la actual crisis, puede que al sector inmobiliario le queden aún de tres a cinco años al menos de ajuste».
El profesor Carbó, que fue elegido consultor del Fondo Monetario Internacional (FMI) hace un par de año, admitió que es complicado. «El problema fundamental es que la mayor parte de la mano de obra que antes trabajaba en la construcción tiene difícil salida hacia otros sectores, porque tienen baja cualificación. Son muchos también los jóvenes que abandonaron los estudios y se ‘apuntaron’ al ‘boom’ del sector, pero ahora su recolocación es un gran problema, casi un drama».
Ante este panorama del sector inmobiliario la siguiente pregunta es si es buen momento para comprar: «Depende de las circunstancias y la capacidad financiera de cada uno. El mercado sigue teniendo una amplia oferta con un rango importante de precios. Lo que debería ser razonable es que la vivienda se comprara por motivo de necesidad mucho más que por motivo especulación. La desproporción de esta última respecto a la primera sigue poniendo las cosas muy difíciles para acceder a la vivienda. En cualquier caso, se espera que los precios aún bajen, aunque el recorrido a la baja puede ser menor en las zonas e inmuebles más céntricos y urbanos». Eso sí, lanzó una advertencia: «Pueden bajar más que en los años anteriores. Las caídas interanuales ya se acercan al 10% y la salida de muchos inmuebles de los bancos al mercado podría acelerar esta tendencia».
Granada estará en la media nacional, con matices. «La dependencia del sector de la construcción es un problema español, no particular de una provincia o región. Cierto es que en Granada ha existido una menor diversificación productiva que en otros lugares, pero también se están tratando de hacer esfuerzos para impulsar nuevos negocios. En cualquier caso, ni las comunicaciones ni el grado de apertura comercial ayuda, aún hoy en 2012». En lo que respecta a los precios, «en Granada también, pero es posible que quede más recorrido a la baja que en las grandes ciudades por una cuestión simple de demanda».
El sector de la construcción y otros arrastran la crisis desde hace años. Para este comportamiento el catedrático Carbó tuvo una explicación. «Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. En España se ha reaccionado muy tarde y ahora es indispensable un mayor apoyo europeo para salir de esta. Pocos países han desarrollado tantas iniciativas de reforma como España y en pocos países europeos el Gobierno cuenta con similar respaldo presupuestario. El problema es que la magnitud de nuestros desequilibrios macroeconómicos (con el paro a la cabeza) sigue siendo muy elevada en comparación a otros países de nuestro entorno». Saneamiento La reforma bancaria es otra de las cuestiones candentes y que cada día da un susto. «Creo que se están dando pasos en la dirección adecuada, pero el problema sigue siendo de suficiencia. Hay una idea que he repetido mucho porque creo que es fundamental: hay que determinar la magnitud del saneamiento necesario con transparencia (y hacia eso se avanza), pero también hay que dejar muy claro cómo se va a financiar ese saneamiento y hasta qué punto serán necesarios recursos públicos u otros apoyos externos. Para un inversor es fundamental conocer hasta qué punto el Estado garantiza las soluciones que se están aportando para el sector financiero. Es lo que se llama la garantía última o ‘backstop’. Sin él, no hay inversión y sin inversión no se sale de esta situación», valoró. «Los ahorros en forma de depósitos están asegurados por el fondo de garantía. Esto es esencial. Otra cosa es lo que ha ocurrido con productos como preferentes, pagarés y similares, donde la estructura y el respaldo en caso de problemas es muy distinto. Hay que insistir que el ahorro tradicional está seguro. Para la renta variable no es obviamente el mejor momento, pero hay que mantener la calma y pensar a largo plazo», finalizó.






